Qué decir de Rafa. En realidad es el nombre que le puse, ya que su verdadero nombre es otro, por respetar su privacidad, que bien merecida la tiene. Sólo decir que fue de esas personas que por algún motivo no consigues que desaparezca de tu memoria, tampoco lo deseo. Hemos vivido tanto en vida suya como en su ausencia, muchas cosas. El recuerdo más nítido que puedo tener y que a lo mejor conserve hasta el mismo día de mi muerte, es la de su mirada, la última mirada que me dedicó está archivada y en memoria y de cuando en cuando se vuelve a proyectar recordándome que sigue aquí, de una manera u otra. Una breve conversación, de dos personas que por circunstancias personales y de su propia vida, no pudieron ayudarse mutuamente, mientras él pasaba su particular infierno, yo pasaba el mío. Curiosamente, nuestros tormentos tocaron fin el mismo verano del 97, la única diferencia es que yo, por el momento, sigo aquí, él ya no, al menos en cuerpo. Su último 'Bien, estoy bien...' y...